Alejandro V. Garcia

Asociaciones libres

BREVIARIO

21 de junio 2009 - 01:00

HAY asociaciones de palabras difícilmente reemplazables. Si oigo Azores, por ejemplo, incluso si pronuncio sin querer trío se me aparece Aznar. Las asociaciones establecen una férrea relación de causa y efecto entre términos, imágenes o aromas inconexos. Miembra es Aído, Bush es Iraq. Crisis enlaza con Zapatero, el Papa con condón, y ladrillo con especulación. Los personajes más poderosos son aquellos que guardan relación con un número elevado de referencias. En este sentido Obama es muchas cosas; la superación de racismo, la paz imposible, el nuevo orden económico, etcétera. El mundo invoca al presidente de Estados Unidos con una frecuencia nunca vista desde Roosevelt y esa asiduidad le confiere un carácter omnipotente. Desde el otro día que vi a Obama en un vídeo despachurrar una mosca durante una entrevista en televisión con una elegancia de pianista que interpretara una sonata de Schubert, ahora cuando llego a casa y trato de matar a manotazos a esa mosca perenne que gira como un satélite en torno a mi cabeza invoco a Obama. ¡Ay si estuviera el presidente! Haga el lector la prueba con lo que más admire y lo que más odie. Nuestra fe no es otra cosa que un nombre o un lugar que arrastra un enorme racimo de esperanzas, cuitas, indignación o deseos.

ETA es terror pero País Vasco, por fin, es unidad.

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