El jerez en el país del Sol Naciente

El rebusco

Un vino que en Japón asocian con la gastronomía de la zona y el flamenco. Una relación que viene de lejos.

José Luis Jiménez García

31 de octubre 2016 - 01:00

DESDE mediados de octubre la compañía aérea Iberia ofertará a sus usuarios la posibilidad de vuelos directos entre Madrid y Japón. En total, ofrecerá unas 90.000 plazas al año en esta nueva ruta.

El turismo japonés que tiene como destino nuestro país se ha visto incrementado en los últimos años, atraídos por la cultura, la gastronomía y expresiones artísticas como el flamenco. De enero a septiembre de 2015, el número de turistas japoneses que visitaron España creció en un 27 por ciento respecto a igual período del año anterior.

Por estos motivos, el Ayuntamiento de Jerez, con el apoyo de la embajada española y el Instituto Cervantes, promocionará los atractivos de la ciudad por medio de un audiovisual que se mostrará e instituciones y eventos vinculados con la cultura española en el país del sol naciente.

Esta loable iniciativa municipal quedaría coja si no va unida al diseño de la versión japonesa en la página web que la delegación de turismo dispone en internet. Una herramienta de comunicación fundamental para los japoneses que desean viajar a Jerez y conocer previamente toda la gama de atractivos que se le puede ofrecer. Aunque en el promo se ha hecho más hincapié en el flamenco, no habría que olvidar que el vino, unido a la gastronomía de la zona, puede ser un elemento fundamental para fomentar la parcela del enoturismo, cada día más importante.

No el balde, y desde hace quince años, el Consejo Regulador organiza en Tokio el examen oficial para venenciadores, certificado que ya poseen cerca de 200 japoneses vinculados con el sector de la hostelería y empresas de distribución de bebidas alcohólicas.

Igualmente, va en aumento los participantes japoneses en los cursos especializados, que de forma periódica realiza el Consejo en su sede, como en algunas bodegas del Marco.

A continuación hagamos un poco de historia. Lo que nos permitirá descubrir que los vínculos del jerez con aquel país del lejano Oriente son más profundos de lo que nos puede parecer a primera vista.

Una relación que viene de lejos

Hay que recordar, que este país, tan lejano para nosotros, mantuvo desde hace ya siglos contactos e intercambios con España, sirviendo de trampolín los territorios de las Filipinas, de las que Magallanes tomó posesión en nombre de la corona española en 1521.

A finales del XVI se establecen tímidas relaciones comerciales y diplomáticas. Las misiones religiosas, encabezadas por San Francisco Javier en 1549, llevan el cristianismo a las islas.

España sería el primer país europeo que designó embajador en aquel lejano territorio. En la obra de Juan Gil, Hidalgos y samurais: España y Japón en los siglos XVI y XVII, se nos cuenta la misión diplomática del navegante extremeño, Sebastián Vizcaíno, nombrado para el cargo en 1611.

El propio Vizcaíno, buen marinero pero poco dotado como embajador, relata la gran aceptación que tuvo el jerez que llevaba para agasajo de las principales autoridades, siendo que uno de ellos "a las cosas del comer se inclinó poco y al Xerez mucho". Otro suceso relevante, sería la amplia legación nipona que viajó a España en 1614, liderada por el samurai Hasekura Tsunenaga. Hecho que sirvió para celebrar en el 2014 el 400 aniversario de estos primeros contactos oficiales.

Con tal motivo, Tomoko Kimura, una apasionada de nuestros vinos, en colaboración con las bodegas portuenses de Gutiérrez Colosia, puso en circulación un número limitado de botellas distinguidas con una etiqueta que recordaba aquella travesía y el motivo que la animaba.

Sin embargo, el periodo de aislacionismo que vivió Japón durante la era Tokugawa afectaría profundamente a las relaciones con las potencias occidentales, entre ellas España. Y no sería hasta 1868, con el inicio de la Era Meiji, cuando se establecería el primer Tratado de amistad, comercio y navegación entre ambas naciones.

No habría de extrañarnos que, unos años más tarde, el jerez ya estuviera presente en el banquete ofrecido por el emperador Taisho en honor del príncipe de Gales. Acto oficial celebrado en el palacio de Homei, en Tokio, el 12 de abril de 1922.

Vino que se incluiría en los menús de la casa real a lo largo de los años, tal como sucedió el 24 de abril del 2016, cuando el presidente Obama fue agasajado por el emperador Akihito, degustando un jerez medium dry de Sandeman con el Royal Consomé.

El propio príncipe heredero, Naruhito, visitó Jerez; dejando su firma como recordatorio en una bota de las bodegas González Byass, el 21 de septiembre de 1992.

Sherry bars para un récord Guinnes

En el 2016 se celebra el treinta aniversario de la apertura del Sherry Club, de Tokio, regentado por Michiko Takahashi, una dinámica empresaria de enamorada de nuestros caldos. Fue el primer establecimiento que se abría en Japón dedicado en exclusiva a los vinos del Marco. Y su mayor triunfo lo consiguió en el 2005, cuando Guinnes la reconoció con su record al establecimiento que más marcas de jerez ofrecía a sus clientes.

Este marca Guinnes pasaría en el 2014 a manos de Toshihiko Watanabe, venenciador de honor y propietario del Bar Ollaría, también en Tokio.

La relación de estos locales, conocidos como sherry bars es más amplia. En la capital también podemos encontrar el Bar Cádiz, La Venencia, el Echegaray y el Clavel; en Osaka, el Hemingway, Bar Ricardo y el Quinta; en Kioto, el Sherry Club, sucursal del anterior, y el Venga; en Matsumoto, el acogedor y amplio Mona Chulos; y en Okayama, el Sanlúcar, inaugurado recientemente.

La misma Michiko san vendrá a Jerez en estos días de finales de octubre para presentar en la ciudad el que será el mejor libro en lengua japonesa sobre los vinos del Marco, y cuya coordinación corre a cargo de la experta, Momoko Izumi.

Como un elemento dinamizador en la promoción de los jereces en aquel país se creó, en el 2007, la Sherry Society of Japan, presidida por Kumiko Nishimura, y con sede social en Tokio. En la actualidad cuenta con unos 300 miembros.

En los inicios de los años ´70 se exportaron a Japón 1.465.780 litros de vino, concretamente en 1971, al año siguiente la cantidad se incrementó en 3.148.430 litros. Unas cantidades poco significativas si se las comparaba con las de los mercados tradicionales del sherry en aquellos años. Esto no fue óbice para que en 1974 los organizadores de la Fiesta de la Vendimia decidieran arriesgarse al dedicarle la XXVII edición de la misma a Japón. Un acierto total y premonitorio.

No hay que olvidar tampoco que en el 2016, el single malt Yamazaki Sherry Cask ha sido considerado el mejor whisky del mundo. Un whisky envejecido en barriles de roble americano previamente envinados con jerez. Una edición limitada con un valor de 300 euros la botella. El empleo de botas jerezanas ha sido una constante en Suntory desde que, en 1924, Shinjiro Torii decidió aprovechar las barricas que importaba desde Jerez para el almacenando y envejecimiento en ellas sus primeros destilados.

un fino muy televisivo

La tímida introducción del jerez en el mercado japonés, después de acabada la Segunda Guerra Mundial, no se inicia hasta 1972, concretamente lo hace González Byass con su popular fino Tío Pepe, asociada con la compañía Sanraku Ocean.

La repercusión de esta marca jerezana en la sociedad japonesa de aquel tiempo tendrá su influencia en la exitosa serie televisiva, de finales de los 70, Tantei Monogatari (Historias de detective). El personaje principal, interpretado por Yusaku Matsuda, se distinguía, entre otros aspectos de su peculiar personalidad, por ser un buen aficionado a ese tipo de vino y marca.

Previamente, miembros del mundo intelectual y artístico japonés comenzaron a interesarse por el jerez. El poeta Kinoshita Mokutaro (1885-1945), cuyo verdadero nombre era, Tada Maso, hizo referencia al jerez en dos de sus composiciones. Mokutaro ejerció la enseñanza en la Universidad de Tokio y era considerado un experto en la presencia cristiana en la historia del país. Entre sus poemas figura uno titulado concretamente Sherry Wine. Es el recuerdo de un extraño y melancólico instante en la vida del poeta, evocado por el consumo de unas copas de jerez.

En 1986, el escritor Go Osaka, especializado en la literatura de misterio, publicará su obra titulada Kadisu no Akai Hoshi (La estrella roja de Cádiz), novela que le daría a conocer. Su serie Iberia, dedicada a la España de final del franquismo y de la transición a la democracia, es la que mejor refleja el conocimiento de Osaka sobre España, sobre todo de Andalucía. Las referencias al jerez, y sus marcas más emblemáticas, es un elemento recurrente entre los personajes de sus historias.

Otras manifestaciones de la cultura moderna de aquel país, como el manga y el animé, se han hecho eco de la influencia del jerez en la sociedad nipona.

Así ocurre en los mangas dedicados a los vinos, como Sommelier, Bar Lemon Heart, con su adaptación a la TV, o Bartender.

Otras producciones, con sus adaptaciones correspondientes al animé, son One Piece y Detective Conan. En el primero, el personaje de Zephyr es un adicto al jerez, y en el segundo, Shiho Miyano utiliza el apodo de Sherry, al igual que otros personajes lo hacen con otras bebidas alcohólicas.

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