Las contribuciones de la educación a la felicidad

reflexiones de psicología y orientación

En esta serie de artículos analizaremos la educación y la conquista del bienestar

Existen incluso mayores riesgos para la salud en personas con un nivel de ansiedad elevado.
Existen incluso mayores riesgos para la salud en personas con un nivel de ansiedad elevado.

16 de octubre 2012 - 01:00

En la nueva etapa de reflexiones que iniciamos hoy y que iremos publicando a lo largo del año, pretendemos analizar cómo la educación puede contribuir de forma esencial a la conquista del bienestar, al sentimiento de felicidad, al establecimiento de relaciones gratificantes y enriquecedoras con los demás y a la actitud optimista y alegre característica de las personas sanas.

Sí, la salud como ha sido definida en numerosas ocasiones, implica además del bienestar físico, el bienestar psicológico y social.

Dicho de otra forma, además de la salud por la que habitualmente visitamos a nuestro médico, es fundamental, para saber vivir, estar satisfechos con nosotros mismos y con nuestro entorno, utilizando todas aquellas estrategias y recursos que sean necesarios para facilitar estos procesos de adaptación.

Es interesante un estudio realizado por investigadores de la universidad de Pensilvania, en los Estados Unidos, que concluye que los individuos que confían en que pueden hacer algo para resolver sus problemas, terminan resolviéndolos mejor que aquellos que no confían en sus posibilidades y además son menos vulnerables emocionalmente, es decir, la probabilidad de que contraigan alguna alteración o trastorno emocional es mucho menor que en los que no confían en sus posibilidades.

Por tanto enseñar a los alumnos cómo resolver problemas en su vida diaria como forma de sentirse satisfechos será mucho mejor que dejar que aprendan a evitarlos y crean que no pueden hacer nada para resolverlos.

Una estupenda estrategia de salud mental.

Es un hecho constatado que los niveles de inmunoglobulina A, una de las hormonas fundamentales de nuestro sistema de defensas, es mucho menor en las personas que viven con un nivel de ansiedad o estrés elevado, frente a aquellos que saben organizarse y gestionar adecuadamente su tiempo.

De hecho, enfermedades tan graves como el cáncer mejoran de forma importante, si a los tratamientos médicos convencionales se les añade el tratamiento psicológico consistente fundamentalmente en el control del estrés provocado por la enfermedad.

Incluso las relaciones de pareja que todos los alumnos habrán de iniciar en un futuro no muy lejano se verán condicionadas por el aprendizaje de estrategias de comunicación y de gestión de emociones, tan necesarias en esos conflictos que las parejas habrán de afrontar casi a diario.

La falta de dinero es una de las complicadas situaciones que tiene que afrontar una familia y una de las que más frecuentemente deriva en la separación y el divorcio, sin embargo una economía saneada no garantiza una convivencia placentera.

Conocer hasta qué punto nos aporta el dinero felicidad y si existe una relación directa entre dinero y bienestar, nos puede ayudar a organizar nuestra vida en un sentido u otro.

El sentido del humor es otro de los ingredientes de la inteligencia emocional y por tanto otro de los objetivos de la educación positiva para conseguir un enriquecimiento personal y para minimizar los efectos de las adversidades propias de la vida diaria.

El objetivo fundamental de la educación positiva es el bienestar y la mejora de las estrategias necesarias para vivir y ser felices.

Ocuparnos de ella en la infancia es un gran legado para los adultos.

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