Hosteleros de la Plaza Rivero, indignados con la demora de las obras

Los cinco establecimientos de la zona aseguran que “no podemos más, nos dijeron mes y medio y llevamos ya casi siete meses”

Retrasos en las obras de San Juan y la Plaza Rivero

Algunos de los hosteleros de la Plaza Rivero, dialogando.
Algunos de los hosteleros de la Plaza Rivero, dialogando. / Vanesa Lobo

Los hosteleros de la Plaza Rivero ya no pueden más. Las obras que se están llevando a cabo en la zona desde el pasado verano, les han impedido trabajar con normalidad y lo que “iba a ser una cosa de un mes y medio”, comentan, “se ha convertido en casi siete meses”.

La indignación entre los cinco empresarios de esta conocida plaza de la ciudad es máxima pues entienden que “no podemos seguir en esta situación, estamos al límite”.

Luis Arriaza, portavoz de este grupo de hosteleros, asegura que “antes de empezar las obras, nos dijeron que en mes y medio estarían terminadas, y claro, con ese tiempo, nos hicimos nuestra previsión. El problema es que casi siete meses después, esto sigue igual, y la situación es insostenible”.

“La mayoría de negocios tienen que pagar el alquiler, que no es barato, y además, al menos en mi caso, tengo que seguir pagando a los trabajadores que tengo en nómina, más todos los impuestos, pero aquí es imposible trabajar”.

Los hosteleros de la zona, indignados con las obras.
Los hosteleros de la zona, indignados con las obras. / Vanesa Lobo

Las obras en sí se han ido retrasando por distintas circunstancias, y en principio, el último plazo fijado es para final de este mes de marzo, algo que los hosteleros tampoco ven claro. “Apenas quedan unos días y esto sigue igual, y claro, nosotros sólo podemos trabajar medio en condiciones los sábados, porque el resto de días de la semana entre el percutor que está dando al suelo y los obreros cortando azulejos, con el polverío que sueltan, es imposible atender a nadie en las terrazas”, afirma Luis Arriaza.

El colectivo asegura que en estos seis meses de obras han perdido una media “de 8.000 o 9.000 euros” y lo peor es que “nadie nos ha atendido ni escuchado”.

Arriaza confiesa además que “en esta obra no se ha respetado ni la figura del coordinador de actividades empresariales, que debe estar presente para que que no ocurra lo que ha ocurrido aquí, pero al parecer, en Urbanismo ni lo sabían”.

Durante todo este tiempo, Luis Arriaza lamenta “la poca sensibilidad que ha tenido el Ayuntamiento con nosotros”, y recuerda que durante la pasada Magna Mariana de octubre “nos hicieron quitar las barras que teníamos puestas, argumentando que eran antiestéticas, cuando a un metro del negocio había una plaza en obras, con adoquines y arena por todos sitios”.

En principio, según aseguran, la alcaldesa María José García-Pelayo “nos ha citado para este sábado a las diez de la mañana, pero vamos con pocas expectativas, porque después del destrozo económico que nos han hecho, reunirnos ahora, tiene poco sentido”.

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