Sara Herrera Peralta: "La curiosidad nos puede salvar de muchísimas cosas"

La escritora de Trebujena, afincada en Francia, recorre su tierra natal con la presentación de una novela y un poemario en torno a la vida y obra de Louise Bourgeois

Sturtevant, la autenticidad y la audacia

Sara Herrera Peralta, en la librería La Luna Nueva de Jerez, con sus dos flamantes obras, y un perro que también quiso salir en la foto.
Sara Herrera Peralta, en la librería La Luna Nueva de Jerez, con sus dos flamantes obras, y un perro (esquina derecha) que también quiso salir en la foto. / Manuel Aranda

Mitad trebujenera, mitad jerezana, y así le gusta que se diga, Sara Herrera Peralta (Trebujena, 1980) es hija de maestros de escuela. Curiosa, indagadora desde niña, ha residido en ciudades como Jerez, San Sebastián, Helsinki, Málaga, París, Londres o Toulouse, y actualmente vive en una zona rural del departamento de Le Lot, al sur de Francia, y trabaja en el área de comunicación de una empresa privada. Es autora de trece poemarios, los más recientes El piar de los pájaros y el goteo del agua que cae del techo (La Bella Varsovia, 2025), Un mapa cómo (La Bella Varsovia, 2022), Caramelo culebra (La Bella Varsovia, 2019) y Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla (La Bella Varsovia, 2016). Algunos de ellos cuentan con portadas realizadas por la jerezana María Melero. Su primera novela, Arroz Montevideo, fue seleccionada en el 31.º Festival du Premier Roman de Chambéry (Francia) como una de las mejores óperas primas del año en español. Su obra poética ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, francés, holandés, portugués y esperanto, y por sus libros ha recibido los premios Martín García Ramos, Ana de Valle o Carmen Conde. Es graduada en Artes, Letras, Ciencias Humanas y Sociales, y máster en Literatura General y Comparada por la Universidad de La Sorbona, donde llevó a cabo un trabajo de investigación sobre la obra escrita y bordada de Louise Bourgeois. Este proyecto inspiró la escritura del poemario El piar de los pájaros y el goteo del agua que cae del techo, para el que recibió una ayuda a su creación del Ministerio de Cultura y Deporte, y de la novela Me fui como una tormenta (consonni, 2025). Con ambas obras, que son un solo ser, está de gira por su tierra, y más allá, ocasión aprovechada para hacer esta entrevista. "Yo siempre encantada de poder venir a mi tierra, donde tengo a mis padres, mis tíos, mis primos, mis abuelos están enterrados aquí y siempre voy a llevarles flores. Aquí tengo a las amigas de la adolescencia... porque la infancia la viví en Trebujena y la adolescencia ya en Jerez, a donde trasladaron a mis padres. Así que venir son alegrías dobles. Y luego ya, el mar, que es lo que más echo de menos. Estoy feliz donde vivo, en una zona rural del sur de Francia, me da la vida, pero el mar como paisaje es lo que más echo de menos", asegura la joven autora.

Pregunta.Acaba de publicar dos libros sobre la obra escrita y bordada de Louise Bourgeois.

Respuesta.Sí (ríe), me hubiese encantado que fuesen los dos un solo libro, pero por cuestión editorial era casi imposible, ni lo intenté porque uno de ellos es un poemario y el otro una novela. 'Me fui como una tormenta' es una novela, un libro más bien híbrido, entre el ensayo y el diario, con imágenes, vídeo. Una especie de artefacto literario que va de la mano con el poemario, El piar de los pájaros y el goteo del agua que cae del techo, por eso son dos. Son como una especie de trenza o bordado tratándose de hilar y de escribir juntos. Estoy contentísima porque cuando las dos editoriales me dijeron que sí, se pusieron de acuerdo los dos equipos para que los libros pudiesen salir juntos, algo que no es tan común y me siento muy afortunada porque me está permitiendo presentarlos los dos a la vez. Es algo que además tiene todo el sentido porque ambos libros son realmente una misma historia, hablan de lo mismo a través de distintos géneros.

P.¿Por qué Louise Bourgeois?

R.Su obra siempre me había encantado. Cuando yo era más joven, tuve la suerte de viajar por varios países y pude ver exposiciones de ella en EEUU, Bilbao, París. Siempre había visto de ella sobre todo escultura, dibujos e instalaciones artísticas, pero en el año 2010, a los pocos meses de su fallecimiento, fui a visitar la última exposición que ella preparó en vida, 'Louise Bourgeois: Moi, Eugénie Grandet', en la Maison de Balzac. Ella se sentía identificada con la figura de Eugénie Grandet de Balzac. Una exposición compuesta por dibujos, con esa tinta roja que Bourgeois utilizaba mucho, y 16 piezas de bordado que realizó sobre paños de cocina y pañuelos. Eso me llamó mucho la atención: era una vuelta al tejido, por lo que lo textil había significado en su vida. Y es que sus padres tenían un taller de tapices y su madre siempre le había dicho que no tocara la aguja, "tienes que estudiar e ir a la universidad". Y efectivamente, así hizo, estudió en la universidad, emigró a EEUU, se codeó con algunos de los artistas más importantes de su época. Digamos que ver esa exposición, ella recién fallecida, sabiendo que acababa de terminar su vida volviendo a lo textil, a la creación a través de la aguja y el hilo, pues me llamó mucho la atención. Y me pregunté por qué esta vuelta a lo textil durante los últimos diez años de su vida cuando realmente habían sido las esculturas y las instalaciones artísticas lo que más le habían permitido conocer el éxito. Esa pregunta se quedó ahí. Pero lo que realmente me llamó más la atención fue que en el catálogo de la exposición había una oda que acompañaba a esos dibujos y a esos bordados, una oda para Eugénie Grandet. En ella, Louise Bourgeois va relatando a través de la poesía los sonidos que va escuchando desde el interior de la casa y que proceden del exterior: el cartero que pasa, el goteo del agua, el piar de los pájaros... Y eso estaba llamado a lo doméstico y terminaba de completar el ejercicio de bordado que había hecho sobre los paños de cocina. Nada más político que crear arte sobre un soporte que es tan doméstico como los pañuelos y los paños. Eso me encantó. Si ya me gustaba su obra, pues los bordados me parecían de una belleza enorme, con sus tonos pasteles, botones, flores secas... Y eso hacía referencia también al arte modesto de Louise Bourgeois. Para mí era todo un descubrimiento y por eso quise saber más sobre esa parte de su obra que era totalmente desconocida: por una parte, el bordado, y por otro, la escritura por esa oda. Me puse a investigar y me parecía injusto que no se conociera tanto como el resto de las otras disciplinas. Así que pensé que igual podía hacer algo para que se conociera más esa parte creativa, pero sobre todo fue una búsqueda bastante egoísta porque quería saber más sobre su bordado y sobre su escritura.

P.Hizo incluso para ello hasta un Máster de Investigación en la Universidad de la Sorbona.

R.Sí, me embarqué para poder tener tiempo, obligarme, entre comillas, a pesar del trabajo y de las rutinas y la crianza de dos hijos, para saber más. Una vez acabada la investigación académica, me di cuenta de que a lo largo de ella había seguido escribiendo esas entradas de diario que ahora forman parte de la novela y todos esos poemas que forman parte del poemario. Tenía varios manuscritos que hablaban de lo mismo: la obra escrita y bordada de Louise Bourgeois y de una búsquedaa íntima que yo había realizado a través de mi propia genealogía sin poderlo evitar. Hubo algo en el tiempo también muy importante en este ejercicio de escritura y es que vi una fotografía de las manos de Louise Bourgeois que me recordaron a las de mi abuela, que bordaba también, y que falleció en este tiempo y no me pude despedir de ella. Cuando mi madre me llamó para decírmelo, justo reparé en un bordado de una flor que mi abuela había realizado y me había regalado antes de irme a Francia. Y todo eso fue como hilándose solo, lo íntimo y la búsqueda sobre la obra de Bourgeois, y me pareció que había una conexión inevitable y que había algo en lo que trabajar, y que estaba uniendo las dos cosas, la búsqueda externa y la búsqueda interna. Y hay muchísimos escritores que han escrito sobre Bourgeois, y de hecho, fíjate, una de las razones por las cuales yo termino haciendo un libro híbrido es porque yo tuve un problema de autoridad, no creía que tuviera la necesaria para escribir sobre Bourgeois. Porque yo lo que había hecho había sido estudiar un máster de investigación durante varios años, pero ya está. Y claro, hay personas que se han dedicado años y años de su vida o que incluso eran amigos o la conocieron en vida. Bueno, entonces yo no me consideraba con ninguna autoridad para realmente hacer un escrito crítico, un ensayo sobre su obra, y de hecho no me interesaba tanto eso como acercarme a su obra para establecer una especie de diálogo ficticio, o no. Y por eso ahora también digo que para mí la novela es el proceso de búsqueda y el poemario es esa especie de diálogo que yo me he permitido, con muchísima libertad, y asumiendo el riesgo que eso supone, con ella.

P.Ambos libros reivindican además cosas como la creatividad, las manos de las mujeres (multitareas), el bordado...

R.Sí, sí, sí, totalmente. Además, lo menciono en los dos libros. Las manos son un elemento principal. Estos libros tratan de muchos temas diferentes a la vez y uno de ellos yo diría también que es el tacto. Porque las manos escriben, las manos bordan, las manos cuidan, las manos trabajan en el jardín, las manos cocinan, las manos esperan, las manos... Efectivamente, para mí lo de multitarea estoy totalmente de acuerdo con ello, y las manos tienen todo el protagonismo. Las manos de Bourgeois, hilándolo con las manos de mi abuela, pero también con las manos de todas, que es lo que digo al final de los dos libros. Con las manos de todas esas mujeres que han ido creando a lo largo de la historia y que lo han hecho prácticamente en la sombra sin ser reconocidas y sin tener apenas voz.

P.La migración es un tema al que también se refiere mucho en sus obras.

R.La migración también, sí. No es la primera vez que en mi obra literaria abordo el tema de la migración porque, bueno, vivo en Francia ya desde hace más de 15 años, y para mí es un tema sin lugar a dudas en mi obra poética. Sin embargo, curiosamente, en la migración también vi una especie de paralelismo, y no solo con Bourgeois, sino con otras artistas polifacéticas a las que estudié y que menciono también en estos libros como pueden ser Etel Adnan o Violeta Parra. Son mujeres que fueron viviendo en un país y en otro, adaptándose a los países que las acogieron, y el tema de la migración y del lenguaje y del idioma para mí es muy interesante porque sentía como esa especie de paralelismo, me sentía bastante identificada con el hecho de que autoras como Bourgeois o como Etel Adnan adoptaron el idioma del país de adopción, pues probablemente, digo en la escritura ya no solo en lo cotidiano y en el día a día, para poder ser publicadas. Yo no he llegado todavía a eso porque no he pretendido ser publicada en el país en el que vivo, pero sí es cierto que empiezo a darme cuenta de que ahora que llevo más de 15 años viviendo en Francia, pues a veces se me olvidan algunas palabras en español que no se me deberían olvidar, o incluso de repente me doy cuenta que sé una palabra en francés que no me sale en español porque tal vez ni la haya aprendido. Y en ese sentido también me parecía que había como una especie de paralelismo con lo que vivió Louise Bourgeois y también es muy característico de ella el hecho de que jugó siempre con los dos idiomas, su idioma nativo y su idioma de adopción, el inglés y el francés, los juegos de palabras y esa escritura bilingüe.

P.Desde hace unos años se ha sumado la maternidad a sus preguntas y respuestas...

R. Pues sí, muchas respuestas no he encontrado, la verdad, y yo creo que no es algo que me preocupe mucho porque tampoco me asombra. Yo creo que una de las tareas o de los motivos para escribir y para empeñarme en la poesía y para leer poesía es que yo creo que la poesía permite hacerse muchas preguntas. Otra cosa es que luego no encontremos las respuestas, pero por lo menos nos permite pararnos a pensar y preguntarnos, algo que hoy en día nos falta mucho porque no tenemos ni el tiempo ni la energía para pausarnos, pararnos y hacerlo. La maternidad, evidentemente, me ha hecho hacerme preguntas que antes no me hacía porque no era madre y, sin ningún lugar a dudas, la maternidad es uno de los temas protagonistas de estos libros porque también me pregunto hasta qué punto, en qué medida, la maternidad pudo tener un impacto en la forma de crear de Louise Bourgeois. Y en este sentido, pues pienso, por ejemplo, en que Louise Bourgeois no tuvo un taller propio hasta muy muy adentrada la adulta y ese trabajo creativo lo hizo principalmente en ese espacio doméstico, que tuvo tres hijos y que como madre de tres hijos tenía que compaginar la crianza con la creación. Y eso me hace hacerme muchas preguntas y algunas de ellas incluso las llevo a la historia. Por ejemplo, el hecho de pensar en la no existencia de residencias creativas o literarias para familias con hijos o para mujeres que crían a sus hijos solas. No existen, que yo sepa, no las he encontrado aún. Ojalá me equivoque. Y creo que es un problema, como el problema de la conciliación laboral cuando cuesta tantísimo criar a nuestros hijos a la vez que tener un trabajo a jornada completa. Probablemente, para un hombre que esté criando a sus hijos solo es lo mismo, pero quiero decir que nuestra sociedad no piensa en los niños como muchas veces no pensamos en nuestros mayores. Y creo que ese es un problema y otro de los temas que quería poner sobre la mesa. Y una de las preguntas que yo me hacía terminando de hilar la historia es: ¿pudo haber tenido todo esto una influencia en el hecho de que Louise Bourgeois no llegó a tener el éxito que tuvo como artista contemporánea hasta los 71 años en Estados Unidos, su país de adopción? Y no fue reconocida en su país de origen, en Francia, hasta diez años más tarde, 81 años, que se dice pronto, una artista de la talla de Louise Bourgeois. Pero, en fin, yo creo que sin ninguna duda lo han tenido mucho más difícil las mujeres, lo seguimos teniendo mucho más difícil. Y me parecía injusto además que frente a ese tipo de dificultad, trabajos creativos, artísticos como el del bordado, por ejemplo, o los diarios de tantas mujeres escritoras que no se conocen, pues se han quedado en la sombra precisamente porque se llevan a cabo principalmente en el espacio doméstico. Y esa es otra de las preguntas finales de los libros, si el bordado no se hubiera realizado en ese espacio doméstico y no lo hubieran realizado principalmente las mujeres, pues tal vez no sería lo mismo hoy en cuanto a la historia del arte y tal vez tendría más resonancia y formaría parte del arte como otras disciplinas artísticas.

P.En el libro va tejiendo una historia a través de capítulos como 'dejar', 'observar', 'buscar', 'huir',' intentarlo', 'volver'. ¿Qué es lo que hace más de todo esto? ¿O lo que más le va marcando?

R. Yo creo que hay algunos que son más inconscientes que otros. Por ejemplo, lo de huir es más inconsciente que lo de intentar. Yo creo que si algo no dejo de hacer en la vida es intentar y buscar. Y por eso creo porque es una búsqueda continua. Yo siempre digo que desde pequeñita soy muy curiosa, aunque nunca haya sido tan consciente como ahora a la edad adulta, y esa curiosidad me ha llevado siempre a hacerme muchas preguntas. Y yo creo que eso es lo que más hago y lo que más sigo haciendo. De hecho, en algún momento de la novela también digo, ojalá esta curiosidad hasta el final de la vida, ¿no? Y ojalá estas curiosidades o estas coincidencias y esta búsqueda continua. En el poemario digo algo así como que una de las cosas que luego siempre más anhelamos es la curiosidad de los niños, y estoy convencida de ello. Yo creo que la curiosidad nos puede salvar de muchísimas cosas. Cuando me preguntan por qué escribo, siempre digo que yo escribo por pura necesidad, pero yo creo que no hace falta ni siquiera escribir. Yo creo que con leer muchísimo y tener esa curiosidad, esa capacidad para el asombro, yo creo que eso ya nos puede salvar de muchísimas cosas hoy en día en el mundo rápido, violento y extraño en el que vivimos. La curiosidad y el asombro.

P.¿Qué proyectos tiene entre manos?

R.La verdad es que estos dos libros han sido un parto bastante largo de muchos años y por ahora busco calmarme un poco y disfrutar de todo lo que está pasando. Estoy cogiendo aire. No busco, no me esfuerzo para escribir un libro, sino que vienen por preocupaciones o por curiosidades. Por ahora no tengo nada empezado, sólo ideas, como una búsqueda que tiene que ver con un tío-abuelo de Trebujena que fue víctima de la Guerra Civil y, por otro lado, estamos peleando para que no cierren el colegio de mis hijos de la zona rural en la que vivimos. Y bueno, son temas que me están inspirando y que forman parte de las sombras del mundo en el que vivimos y de cómo por ejemplo la rentabilidad se antepone a la educación. Por ahí me estoy moviendo, pero está todo muy inmaduro aún. Ya se verá.

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