Quizás
Mikel Lejarza
¿Pueden pensar la máquinas?
La ciudad y los días
El PSOE de Sánchez ha respondido a González haciéndole un Narayama. Me refiero, lo aclaro porque vivimos tiempos de memoria de pez en todos los órdenes, a la película de Imamura de 1983 en la que, al perder los dientes, los viejos son llevados al monte Narayama para que mueran allí abandonados. Aunque hay una diferencia entre la abuela de la película y la expulsión de González al Narayama de los socialistas viejos y respondones. La abuela se arranca los dientes para no ser una carga para su familia. Sánchez, los suyos y sus votantes incondicionales hubieran agradecido que González, al igual que Guerra, Rodríguez de la Borbolla, Sevilla, Redondo o Jaúregui, se hubiera arrancado también los dientes –es decir, la lengua– y se hubiera ido calladito a su Narayama. Pero González tiene dientes y muerde de vez en cuando. Lo que ha obligado a llevarlo a la cima del monte por boca de la mismísima portavoz del Gobierno: “ahora hay otra generación” que coincide “mayoritariamente” con Sánchez. Por desgracia ambas cosas son ciertas.
Que haya otra generación al frente del PSOE es lo natural. Lo desastroso es que esté liderada por Sánchez y sus dóciles servidores, que desarrolle las políticas que está desarrollando y que, como ha dicho Guerra, para ganar la Moncloa ceda ante las exigencias de los independentistas asumiendo su discurso, es decir, que “la democracia española es represora y los golpistas son demócratas”. La portavoz del Gobierno ha afirmado que Sánchez, al frente de esta nueva generación, quiere que “España siga avanzando”. González, Guerra, Borbolla y los otros avisan que se está avanzando, sí, pero hacia el precipicio de “un proceso consciente de deconstrucción del Estado Constitucional español” (Rodríguez de la Borbolla, ayer, en los periódicos de nuestro grupo). Y esto escuece e irrita. ¡Al Narayama!
Si esta “otra generación” tuviera memoria y vergüenza, ya que estamos con símiles de cine japonés, debería hacer un Dersu Uzala en vez de un Narayama: oír a los viejos con el respeto con que el capitán ruso Arséniev oía al anciano cazador nómada de la película de Kurosawa. Sobre todo, cuando estos viejos refundaron el partido, hicieron la Transición (lo que hoy se considera más una culpa que un mérito), se afiliaron al PSOE a principios de los años 60 y lucharon contra Franco cuando este vivía, cosa mucho más peligrosa que luchar contra su momia.
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