
Vía Augusta
Alberto Grimaldi
Insostenible
xsss Domingo de Ramos marcado por el esplendor cofradiero pero igualmente por las notas luctuosas. Así el desenlace funesto de la enfermedad que, con ejemplar resignación, venía soportando el joven José Agarrado Porrúa -que en paz descanse-. El traslado del cadáver al cementerio constituyó una numerosísima manifestación de pesar. Precedía el clero de la parroquia de San Pedro, en rito de tercera clase. El ataúd, cubierto con la bandera de la Congregación de San Estanislao de Kostka, fue sacado de la casa mortuoria a hombros de varios parientes y deudos. Ocuparon la presidencia del duelo el reverendo padre Nicolás Campos de Torreblanca, sacerdote jesuita; el párroco de San Pedro Anselmo Andrades García; el magistral de la Colegiata Bernardo Martí Raro; los religiosos jesuitas FranciscoDelgado -director del colegio de El Palo (Málaga) donde estudiaba el difunto- y Julio Martín; Benito Asenjo Calderón, Manuel Romero Benítez, José Torrent Miranda, sus tíos Manuel Ruiz Berdejo y Sánchez, Juan Manuel Guzmán Sánchez, José Benítez Agarrado Soto y su hermano José Antonio Agarrado Porrúa. Gran parte del acompañamiento siguió hasta la necrópolis, en cuya capilla se entonó un responso y otro al recibir sepultura el cadáver. Recibieron las condolencias sus padres los señores de Agarrado Macías (Antonio), hermanos, abuelos los señores de Porrúa Guerra (José), tíos y demás familia doliente.
La Hermandad de la Coronación fue la primera en pasar ante la mesa de control. La impronta de la cofradía en la calle dejó una muy grata impresión. La Junta de Gobierno estaba inmersa, trabajando duro, alentada por un palpable espíritu de renovación. Esta línea quedó aquel año de 1945 reflejada en el paso del Señor, que se presentaba de riguroso estreno. Tanto el paso del Señor Coronado como el de “Nuestra Señora de la Mayor Aflicción” fueron portados por “cuadrillas de cargadores”. El paso de la Virgen estaba presidio por la Junta de Gobierno, el párroco de San Pedro Anselmo Andrades y el religioso carmelita reverendo padre fray Anastasio Fernández, yendo de preste el presbítero Anselmo González. Tras la Coronación, alcanzaría la mesa de control las Angustias. Los cronistas de la época coinciden en calificar esta corporación como “simpática”. A la que se advierte un claro deseo de superación. El paso de la Virgen presentó reformas e iba adornado con claveles traídos desde Granada y distribuidos en “tibores de plata cincelada”. La Virgen de las Angustias llevaba un exvoto, como señal de gratitud por el patente milagro de la salud recobrada del cofrade Federico Mantaras García-Figueras, hijo del prioste de la cofradía, Federico Mantaras García-Pelayo, en tanto llegó a correr peligro la vida del joven. Una escuadra montada de la benemérita abría marcha al cortejo, figurando en éste, además, las bandas de tambores, cornetas y música del Hogar de la Purísima Concepción. Acompañó el paso, de preste, el presbítero Juan Ruiz Ramírez.
Otro enlace matrimonial se celebró en jornada del Domingo de Ramos de 1945. Ante el altar del Santo Crucifijo de la Salud -iglesia de San Miguel-, contrajeron matrimonio María Díaz Santos y Antonio Muñoz y Rodríguez de Medina. Bendijo la sacramental unión el coadjutor Rafael Fernández, actuando de padrino los señores de NavarroyRodríguez de Medina (Antonio), ella Rosario Muñoz. Ejercieron de testigos, por parte de la novia, José García Torreira y Domingo Fernández; y, de él, Agustín Corrales y Rodríguez de Medina y Miguel Muñoz Rodríguez de Medina. Los numerosos invitados a la ceremonia fueron atendidos en el domicilio de la novia. Los nuevos esposos marcharon a Sevilla, Córdoba y otras capitales, donde pasarían los primeros días de la luna de miel. Con motivo de tan señaladas fechas fue puesta de largo la señorita María IsabelBernal Moya, hija de los señores de Bernal (Enrique). Guardaba cama, enfermo, JuanPedro Cosano Lago. Por el contrario se restablecía de una enfermedad Enrique Bernal y Galera de Tovar. Angelita Romero Puerto, Paulita Llorente Orge y Rosario RodríguezCárdena comentaron a sus familiares y amigos, durante la mañana y tarde del Domingo de Ramos, que el Jueves Santo vestirían por primera vez “las galas de la mujer”. Como así hizo lo propio el mismo Domingo de Ramos la señorita Margarita Anguita Álvarez, hija de los señores de Anguita Lasanta (Manuel).
Regresa a Jerez, después de una larga temporada en el Campo de Gibraltar y Cádiz, JuanCapote García, agente de las bodegas Sánchez Romate. Veinticuatro horas antes de la salida de las cofradías, y en el domicilio de la novia, firmaron su contrato de esponsales la señorita Anita Domínguez Sánchez, empleada del Negociado de Fiestas del Excmo. Ayuntamiento, y Antonio Iglesias Alegre, apoderado de la Gestoría Administrativa ‘Gestión Jerez’. Testificaron el acto, por la novia, José Abrio Pulido y Segismundo Sañudo Romero; y, de la novia, Manuel Sánchez Herrera, Manuel Saldaña Marín y Diego Locuix. En calle Fermín Aranda 2 se podía adquirir -al contado y a plazos- la máquina ideal de coser y bordar: Sigma. Las cuchillas ‘Maruxa’, de filo ancho y calidad de lujo, afeitaban “deliciosamente”. En calle San Cristóbal 18, azulejos ‘Iliturgi’. Mantequería Arias, S. A., sita en calle Remedios 11, ofrecía artículos de regalos, fiambres y especialidad en quesos y mantecas.
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